Nuestra propia conciencia nos impulsa a buscar este balance en todas nuestras interacciones, desde las más triviales hasta las más íntimas.
Cuando este equilibrio se rompe, las consecuencias pueden ser devastadoras para nuestras relaciones. Si eres quien da en exceso, es posible que te sientas superior y con derecho a exigir, pero también acabarás agotada y tu relación podría desvanecerse.
La vida puede sentirse estancada, sin el fluir natural que nos da el intercambio. Pensemos en los llamados «hijos parentales», que, movidos por un «amor ciego», asumen cargas de sus padres, lo que les impide vivir su propia vida plenamente y genera una profunda frustración inconsciente hacia ellos.
Por otro lado, si te encuentras constantemente en el lado del recibir sin poder devolver, la sensación de endeudamiento y culpa puede ser abrumadora, haciéndote sentir inferior. Esta situación es tan degradante que, a menudo, la persona que recibe demasiado se enfada y termina abandonando la relación, incapaz de restaurar la igualdad. La vida, al igual que en la naturaleza, necesita movimiento; si no hay equilibrio entre el dar y el recibir, hay estancamiento.
Pero, ¿cómo se siente cuando logras este equilibrio? Imagina una relación donde el amor fluye libremente, donde dar y tomar se entrelazan de tal manera que, al dar un poco más de lo recibido por amor, la relación se profundiza y el amor crece. Te sientes libre, cómoda tanto al ofrecer como al recibir. En este estado de armonía, experimentas una profunda paz y la vida se vuelve abundante y próspera. Te sientes «inocente», con una seguridad y fuerza que te acompañan en cualquier experiencia.
Es importante recordar que la relación con nuestros padres es una excepción a este principio. Ellos nos dieron lo más grande: la vida. No podemos devolverles algo equivalente. La forma de honrar lo recibido es vivir nuestra propia vida con plenitud, prosperidad y abundancia, y así, pasar ese regalo a las siguientes generaciones o al servicio de la vida.
Si te sientes identificada con estos desequilibrios y anhelas vivir relaciones más armoniosas y plenas, las Constelaciones Familiares pueden ofrecerte la claridad y las herramientas que necesitas.
AQUÍ puedes descargarte de REGALO una potente práctica para sanar este desequilibrio.
Te invito a profundizar y equilibrar estos aspectos y muchos más en la Formación en Constelaciones Familiares que empieza este septiembre.
Un abrazo
Marina
